Adam Zagajewski: “Nuestro tiempo odia la grandeza”

by noticasp


Cuando tena cuatro meses, las fronteras de su pas cambiaron por la irrupcin del comunismo y su familia se convirti en refugiada. 78 aos despus, el poeta y ensayista polaco carga con la memoria de aquellos aos de autodestruccin pero defiende la libertad de una poesa hecha a golpe de epifanas, su derecho a recrearse en la belleza camino de la verdad


El poeta y ensayista polaco Adam Zagajewski, en Barcelona.
SANTI COGOLLUDO

Adam Z. (as firma) vive ms feliz los otoos sin plantearse la existencial pregunta de qu tipo de individuo es. Le ocurra en su trastierro parisino: al ritmo lento en que los rboles languidecan, el poeta recopilaba escritos y libros publicados para justificar su oficio ante las autoridades francesas de inmigracin y demostrar que no era un maleante. Lo cuenta en Una leve exageracin (Acantilado). Aquello dur 17 aos y otros tantos lleva de vuelta en Cracovia, en cuya universidad haba estudiado Filosofa y Psicologa y que hoy es su ciudad de acogida sentimental, idea que nada tiene que ver con el concepto de patria o Heimat. Zagajewski (1945, Lvov, hoy Ucrania, entonces Polonia) aprendi a vivir desterrado desde los cuatro meses, cuando los acuerdos de Postdam desplazaron masivamente a los ciudadanos del este de Europa por cuestiones de higiene tnica. Fue la poesa, la incesante bsqueda de belleza, su ejercicio para sobrevivir? No me gusta etiquetar la poesa. Mi poesa son instantes de epifana. Uno necesita esa leve exageracin que es el arte, pero tambin momentos de total sobriedad para advertir la miseria del mundo: encontrar un equilibrio entre lo bello y lo maligno. El Premio Princesa de Asturias de las Letras 2017 vino a Barcelona a disertar en CaixaForum sobre la necesidad de rescatar el saber clsico para escapar de la nada ftil que nos emboba: Entre Mick Jagger y Toms de Aquino.

Ha de ser la poesa necesariamente una pregunta sobre el estado de las cosas?
Mi idea de la poesa tiene que ver no slo con lo social sino con todo tipo de cuestiones vitales, como la vida y la muerte. Pero, eso que escribe es taquigrafa?
No, es mi ilegible letra.
Ah… lo parece. Sabe? Mi abuelo obligaba a sus hijos a aprender tres cosas: alemn, natacin y taquigrafa. Volviendo a su pregunta, la poesa no puede ser prisionera de definiciones. No tiene normas ni funciones, es libre. Solo en un contexto totalitario como el de mi juventud, el poeta se siente obligado a tomar conciencia de la situacin, porque el silencio sera cmplice.
La poesa es un valor extra en una sociedad desfallecida, dice. Cmo sta de hoy?
Yo echo de menos cierta seriedad e inters, s. Los reformistas sociales del siglo XIX, como Ruskin o Marx, estaban convencidos de que si un da la clase trabajadora tuviera tiempo correra a las bibliotecas a culturizarse. Nunca ocurri. Hoy la gente trabaja siete horas cinco das a la semana, hay abundancia de bibliotecas pblicas, y sigue sin suceder. Yo adoro ir a la biblioteca y lo nico que encuentro son estudiantes leyendo por obligacin.
Algunos terminan el bachillerato enamorados de la Filosofa, tal vez porque nunca antes han sabido formularse cuestiones fundamentales?
En Polonia tambin la Filosofa ha sido desterrada de los planes de estudio. Esto me recuerda a un hecho histrico: cuando en Francia suprimieron el latn y el griego de las escuelas, en 1911, sabe qu pas?, que surgi el surrealismo. Abandonadas las estructuras clsicas, apareci la fantasa de la libertad.
Y este vivir corriendo que nos aqueja, ser que necesitamos mayor espiritualidad y saber clsico?
S, pero no confundamos espiritualismo con sectarismos, me dan pnico los apellidos que se le cuelgan a la espiritualidad. Lo que necesitamos es vivir ms profundamente y el arte nos conecta con una espiritualidad libre y abierta. El contacto con las obras maestras del arte, conocer a Rembrandt, Mozart, Velzquez…, te cambia, te contagia el gusto por la excelencia. Pero el actual momento odia la grandeza, la nica grandeza que reconoce son las celebrities.
Somos conscientes del momento histrico privilegiado que vivimos en Europa?
Debiramos empezar a serlo, porque esto toca a su fin, con el surgir de los populismos, las catstrofes climticas, etctera. Nuestra generacin ha sido la ms afortunada, los ltimos 70 aos en Europa han sido los ms privilegiados de la Historia. Pero el fascismo est volviendo, lentamente. Veo claros signos, como esas manifestaciones nacionalistas o el hecho de que cualquiera puede decir cosas monstruosas sobre los otros, como suceda en los 30.
Pese a ello, algunos pueblos europeos se sienten oprimidos. Usted que vivi bajo el yugo comunista, no le suena a broma que los catalanes se consideren oprimidos?
S, suena a broma; solo sern oprimidos si cruzan la lnea.
Adam, cuntas veces en su vida ha tenido que emigrar?
La primera vez tena cuatro meses; cambiaron las fronteras y nuestra ciudad pas a formar parte de la Unin Sovitica. Mi familia fue forzada a marcharse: una de tantas limpiezas tnicas. Pero cuando yo dej Polonia lo hice por una mujer, nadie me oblig. Mi poesa estaba silenciada, pero publicaba en una pequea editorial catlica liberal, y me ganaba la vida traduciendo y editando, y con un estipendio que mi padre me adjudic por mi actividad anticomunista.
El drama de la emigracin se sucede, hombres y mujeres empacando, hincando sus rodillas en maletas rgidas… Los europeos hemos perdido la memoria?
S, especialmente en pases como Polonia, donde se dice que los migrantes traen enfermedades, para as asustar a la poblacin y hacer que los rechacen. Olvidando que nosotros fuimos los emigrantes ms numerosos, durante tantos aos, y ramos aceptados en todas partes.
Despus de la resistencia deriv su poesa hacia el existencialismo. Dnde est hoy? Es pura bsqueda de la belleza, an desde un punto de vista profundamente humano?
Mi poesa tiene muchas perspectivas, pero para cualquier poeta uno de los puntos de vista es siempre su propia vida. Tengo 74 aos, objetivamente no soy joven, pero me niego rotundamente a definirme viejo y hablar sobre el fin de la vida, porque me queda mucho por hacer. Y sobre mi escritura, es espontnea; sigue los das, sus momentos de epifana, la vida que me rodea desde un punto de vista humanstico, s.
Cuando la poesa persigue desesperadamente la belleza, se convierte en un ejercicio de supervivencia?
Yo creo que la belleza no es el propsito de la poesa, sino una feliz consecuencia. El propsito es la verdad, el reflejo de la vida humana. Desconfo de la bsqueda de la belleza por la belleza, el esteticismo que ignora el sufrimiento. La vida es una tensin entre lo malfico y lo bello; la belleza nos salva del mal, pero no es suficiente, porque no lo destruye.
Es el arte una exageracin leve pero necesaria?
No todo el mundo estar de acuerdo con esto, pero yo s creo que necesitamos esta leve exageracin que es el arte, aunque al mismo tiempo hemos de tener momentos de total sobriedad. No podemos vivir constantemente alimentados de la belleza, porque si abordas como has hecho el drama de los refugiados, la miseria, no puedes hacerlo desde ese estado de nimo, necesitas ser realista y sobrio. Y vivir permanentemente en modo realista es demasiado triste, poco soportable. Necesitamos el arte como suplemento para el alma.

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