Pere Portabella: “La ultraderecha es el resultado de una Transicin que tuvo mucho de transaccin”

by noticasp


El cineasta nonagenario que produjo ‘Viridiana’ recibe el Giraldillo de Oro en el Festival de Cine Europeo de Sevilla y se muestra confundido y atnito ante las elecciones del domingo, el ‘procs’ y el fin del cine

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El cineasta Pere Portabella este viernes en Sevilla.
Raul Caro EFE

Recuerda Pere Portabella (Figueras, 1929) que su ya mtico documental de 1977 ‘Informe general sobre unas cuestiones de inters para una proyeccin pblica’ arrancaba con una imagen necesariamente ttrica del Valle de los Cados. En la pelcula, todos los polticos de la poca (franquistas, socialistas, crticos, sincrticos, centrados o descentrados) respondan ante la cmara a una nica pregunta, una cuestin formulada insistente y machaconamente a lo largo de 149 minutos: “Cmo se pasa de una dictadura a una democracia?”. “Jams me habra imaginado…”, comenta en el hotel justo despus de la rueda de prensa en honor al Giraldillo de Oro que ha recibido este viernes en el Festival de Cine Europeo de Sevilla; “ni en el ms remoto de los sueos…”, insiste; “cmo pensar siquiera que 42 aos despus volvera a ver esa misma imagen con toda su carga simblica?…”, se pregunta en un gesto entre retrico y slo dolido. O sorprendido. Obviamente, no espera respuesta.

El director de clsicos ocultos de nuestro cine como ‘Cuadecuc, vampir’ o ‘Nocturno 29’, adems de acompaante de Josep Tarradellas en su vuelta a Espaa, adems de productor de ‘Viridiana’, de Luis Buuel, adems de responsable del tradicional ‘suquet’ ms polticamente comprometido de Catalua, adems de todas la formas que admite el adverbio adems, Portabella est convencido de que lo que separa aquel tiempo de los 70 de ste del nuevo milenio es, entre otros muchos problemas, la talla de los polticos: “Todo ha involucionando. Los polticos han creado un colapso por su empeo en un tactismo de corta distancia en el que slo vale la negacin del otro. Ahora se mira slo lo inmediato, sin mirar globalmente. Creo que la catstrofe es una consecuencia de que se ha abandonado el factor humanista que significa la democracia. Los polticos de ahora hacen que los del pasado parezcan gigantes”. Y ah, de momento, lo deja.

Cuenta Portabella que su relacin con el cine es sobre todo el producto de una caprichosa, como todas ellas, casualidad. l, recuerda, se dedicaba al difcil arte de “desmaterializar” el arte. Al lado de Duchamp, John Cage, los msicos concretos, los movimientos como Fluxus y siempre rodeado de amigos como Chillida, Tpies o Antonio Saura, lo suyo era la violencia airada de la vanguardia sa aburguesada, violenta y airada. Y as hasta que un buen da se le acerc el ltimo Saura citado y le dijo: “Tengo un hermano empeado en hacer una pelcula”. “Le el guin y me llam la atencin que discurriera en la periferia de la ciudad y hablara de toreros y prostitutas. Me gust”. Lo que sali de ah fue el premio de la crtica del Festival de Venecia para ‘Los golfos’.

“Mientras presentbamos la pelcula, Carlos Saura y yo nos cruzamos en el ascensor de un hotel con Luis Buuel. Carlos casi se desmaya. Yo simplemente me hice amigo de l y le propuse hacer otra pelcula. Pactamos, eso s, una serie de condiciones: que se rodara en Espaa; que no se censurara nada (me las arregl para que la censura oficial slo viera un guin sin ninguna de las escenas comprometidas) y que, en definitiva, se pudiera subvertir y poner en evidencia a esa misma censura. Luis, por supuesto, estaba entusiasmado”. De ese encuentro, huelga insistir, sali la hasta ahora nica Palma de Oro para el cine espaol, muy a pesar, eso s, de las propias autoridades espaolas de la poca que, justo es reconocerlo, quedaron algo descontentas y muy cabreadas con ‘Viridiana’, probablemente una de las cumbres del cine universal.

Y de productor pas a director. Portabella est convencido de que ya no hay espectadores que, por culpa de la falta de concentracin y rapidez de las conexiones, ya slo quedan usuarios. “Y uno, el espectador, no tiene nada que ver con el otro, el usuario. Con la muerte del espectador ha muerto tambin el mismo cine… Es triste, pero eso mismo ha hecho que mi filmografa vuelva a tener actualidad. Como siempre me he negado a hacer depender el lenguaje cinematogrfico de una narracin, mis pelculas pueden verse ahora en cualquier soporte, en cualquier momento. Es el usuario el que las llena de significado. Ahora dicen que mi cine es til”, dice y acto seguido se lamenta. Se queja del empeo de la industria del cine de hacer slo productos y protesta por el fin de casi todo con mencin especial a, otra vez, el cine: “Tuvo su momento de gloria, pero ha pasado”.

Sea como sea, lo que ms le duele es la falta de entusiasmo. Y aqu el viaje es del cine a todo lo dems. “Europa est en un momento de desguace. Se est viniendo abajo porque cuando se pens slo se tuvieron en cuenta la poltica y la economa. Nadie habl de cultura y eso la ha condenado a la desintegracin que estamos viviendo”. Y Espaa? Qu tiene que decir al ascenso de la ultraderecha de la mano de Vox? “Quiz el problema est en el origen. La Transicin mucho de transaccin. Lo vi de cerca. Se acept que no se discutiera ni la estructura del Estado ni la monarqua. Y se aceptaron muchas otras cosas”. Y qu tiene que decir de lo sucedido en Catalua el hombre que trajo a Tarradellas? “A finales de 2018 dije lo que tena que decir en la Universidad de Valladolid. Y me mantengo”, responde, pide que traigan un folio, lo extiende sobre la mesa y pide que se lea. Procedo. Ah se habla de dilogo, de crisis territorial del Estado espaol y del “shock emocional e insostenible de centenares de personas imputadas, encarceladas o en el exilio”. Tambin se demanda un referdum: “Detrs del cuestionamiento de un referndum hay un paternalismo insoportable, sencillamente el de que la gente no est preparada”. “Cuando lo le en Valladolid”, recuerda, “nadie aplaudi”.

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